January 2, 2006

HISTORIA DE-BIDA

Fútbol: m. Juego entre dos equipos, de once jugadores cada uno, que consiste en lanzar un balón, según determinadas reglas, con objeto de introducirlo en la meta o portería del equipo contrario el mayor número de veces en tiempo determinado.

Fetiche: m. Idolo u objeto de culto supersticioso en tierra de salvajes.

La única vez que pude pasarme a cinco jugadores desde un extremo de la multicancha al otro, fue cuando me equivoqué de lado y quedé con la pelota colocadísima para liquidar al arquero de mi propio equipo. Fue una jugada diabólica. Formidable. Pese a darme cuenta del error no pude evitar meter la pelota entre el palo izquierdo y la pierna de nuestro codiciado meta Juan “Palote” Sandoval. No iba uno a detenerse en pequeñeces a la hora de anotar y menos si venía entrando recién al partido.
El rigor de una anécdota como ésa no prendería en ningún medio decente, salvo en un programilla del verano de TVN o un telefilme mexicano. Sin embargo, la humildad con que celebré entre la salsa de patadas y chuchadas de mi equipo tiene el componente feliz de la intervención divina, de la chispa que diferencia al partido de taca taca con el Fifa 2006. El de un Mundial histórico en que los marcadores muestran su caprichosa naturaleza para ser volteados como el clímax de una teleserie prime.
Todo se emparenta de alguna manera con el interminable Penal de Soriano o la cita de uno de esos letristas alemanes -de esos que están de moda lo que dura una canción de los Beatles- que dijo saber que nadie está más solo y desvalido en el mundo que el portero frente al penal. En ese breve momento en que se contiene la respiración para esperar por el grito de victoria o la puteada amarga del gol en contra. Todo es la misma cantidad de energía que ni se destruye ni se pierde, solo se transforma.
Imágenes, texturas y sabor a partido de arrabal. Ese que eleva las nubes de polvo entre la maraña de piernas que se pelean el balón, las calcetas caídas y las zapatillas domingueras que elevan también a los hombres media pulgada de la vida gris del resto de la semana.
Porque el fútbol, mal citando a Cortázar: “es la prueba irrefutable de la existencia del alma". Y si se trata de registrar algunas jugadas de vida, cualquier lector poco avezado exigiría como mínimo un relato maradonesco o de goleadas geométricas. Pero la humanidad infinita de un jugador malo que corre por la cancha como si estuviera pisando caca para pasarse al G-5 de los goleadores y meter un gol de oro a tu propio equipo sigue sonando cada vez más triste, solitario y genial.

3 comments:

Dalia Rojas said...

Maravilloso, te había echado de menos...tanto rato sin escribir en la pantallita...

Anonymous said...

No es pa tanto

Anonymous said...

lo mas simpatico de todo éste deporte "popular" es que entre sus mas fanaticos seguidores, me atrevo a decir que la mitad no juega al balon pie... y me divierte verlos/as quejarse de las tecnicas y jugadas mal elaboradas, con jugadores en las posesiones incorrectas o un arbitro vendido, en fin. de lejos las cosas siempre parecen ser mas faciles, pero animense a correr 90 minutos en una cancha o detras de la micro...
tanta pasion por los 11 detras de la pelota hace perder las neuronas.